Después de una semana desconectado del mundo, de un giro en la rutina de tu vida diaria, vuelves a casa y comienzas a pesar de nuevo en todo lo que dejaste atrás antes de irte. Tienes que volver a coger la rutina del trabajo diario, de contar todo lo que has vivido a tus más allegados y a los que no lo son tanto, a ver como todo vuelve a la normalidad y a volver a preocuparse por lo mismo asuntos que pausaste en el momento que te fuiste.
Y claro, vuelven las mismas preocupaciones una vez mas, aunque las veas con un color diferente, con otra perspectiva, otra forma. Pero en el fondo son las mismas.
Ya tienes las herramientas, ahora solo falta encontrar el momento en el que poder aplicarlas. Aunque hayas perdido todo la ilusión en algunas de las cosas que hace unos años te parecÃan las más importantes. Hoy te lo tomas con otro aire, con otra filosofÃa. Para que te vas a preocupar si el 99’9% de los casos las historias salen mal, o se quedan incompletas. Si las historias de amor son eso, historia y no traspasan la realidad. Quizá hasta la desconfianza hace que no llegues a ser tu mismo, quizá el agobia venga acompañado de esos momentos de desconfianza en ti mismo o en la persona que tienes al lado.
No encuentras esa ficha que encaje cómodamente y conforme pasa el tiempo te va resultando mas y mas difÃcil. Eres joven claro, pero no te das cuenta que es una simple excusa para justificar que no has tenido la suerte de otras personas en este campo. Desganado giras tu mirada a otros asuntas mucho mas importantes, que llenan mucho mas que eso que no consigues encontrar. Pero mantienes la esperanza por Ãnfima que sea, solo por si acaso.
Quizás no estés haciendo las cosas bien, o quizás te lo estés tomando todo demasiado a la tremenda, como has hecho siempre, pero es algo frustrante no ver resultados después de tanto y tanto tiempo. Después de tantos hilos cortados con el mismo patrón, con las mismas tijeras y con el mismo final. Te encierras en ti mismo y vez las cosas un poco mas negras de lo que realmente son, pero es que ya hasta eso te da igual. Sabes que la rutina esa hará que mañana sea otro dÃa, y que estés perfectamente. Que dentro de unos dÃas aparezca alguien con alguna razón interesante, pero que al poco tiempo volverá a desaparecer, y asà una y otra vez.
Asà es la vida y asà somos nosotros. Ni mas ni menos. Nuestras relaciones personales están destinadas al fracaso por mucho que nos cueste aceptarlo. Y por mucho que me una vez prometà no hacerlo, me estoy volviendo bastante negativo en este tema. Una pena perder toda la ilusión de la que una vez hice gala. Una pena perder ‘eso’ que una vez pudo caracterizarme…
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