
Con todos los últimos movimientos que había tenido estos días, el concierto de Madonna era mi ultima preocupación. De hecho el día anterior al mismo, me estaba resultando indiferente toda esta parafernalia. Y s raro en mi, que soy de conciertos y giras multitudinarios y que tengo la suerte de en mayor o menos medida, haber visto en directo a artistas internacionales que son complicados de ver.
Siempre había dicho que algún día iría a ver a Madonna, pero que no seria con este disco, aunque fuera a Madrid y tuviera todas las facilidades del mundo. Por que no, por que este disco no me gustaba y esta gira no me atraía lo mas mínimo. Pero claro, una vez mas se demuestra que te tienes que meter la lengua en culto y apechugar con lo que sale a tu paso.
Cuando me entere de que Madonna se presentaba en Sevilla, en el Estadio Olimpico, a escasos 5 o 6 Km de casa, la sorpresa fue mayúscula, y era imposible que me perdiera un concierto como este, estando tan cerca. Así que nada, me hice con la entrada y dispuesto a ir y pasarlo en grande. No todos los días viene Madonna al lado de tu casa, y menos en Sevilla no estamos acostumbrados a estas cosas.
Pero ayer, cuando todo iba sobre ruedas, cuando ya estaba allí, haciendo cola y casi en segunda cola de las entradas generales , lo que se traduce como a 10 metros del escenario… la cosa cambio. Iba a ver a Madonna, no es santo de mi devoción, pero bueno, es Madonna. Iba a ver uno de los espectáculos mas grande de luz y sonido del mundo, en Sevilla y sin moverme. Fue entonces cuando empezaron los nervios. Y mucho mas cuando aquel cubo gigante de pantallas se deshizo y dejo entrever un escenario casi gigante, que en un primer vistazo parece bastante… ‘pequeño’.
Y cuando una de las pantallas se dio la vuelta, salió ella. Muchos decían que bueno… que imponía en directo, que tal y cual. Pues no, lo siento, no me impuso, ni me creí que estaba viendo una especia de virgen o diosa. Era Madonna, si la tenia delante, pero Britney en su dia, me impresiono mucho más. Cuestión de gustos supongo. Eso si, espectacular que una mujer con 50 años se mueve como ella se movía, que se volviera loca de repente, que saltara, que gritara, que ‘cantara’ (con pseudo playback)… todo era espectacular.
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