May-08 03

Visto en : LuisRojasMarcos.Com

En psiquiatría, el término pánico homosexual se aplica a una perturbación grave pero transitoria del equilibrio mental de los adultos, caracterizada por pavor, sin motivo real, a ser acosado y dominado por alguien del mismo sexo. La lista de síntomas incluye ansiedad, agitación, alucinaciones, fantasías persecutorias y comportamientos violentos. Este estado de terror a la homosexualidad tiende a afligir a personas de carácter suspicaz, que se sienten inseguras de su identidad sexual y han eludido a lo largo de su vida situaciones de intimidad física. El tratamiento de estos enfermos consiste en internamiento y sedación con tranquilizantes para aliviarles la angustia, devolverles el contacto con la realidad y calmar sus impulsos agresivos.

Aunque los diagnósticos psiquiátricos se hacen sobre individuos concretos, después de seguir los acontecimientos de los últimos meses no puedo remediar pensar que ciertos sectores políticos y religiosos de la sociedad occidental están afligidos por una especie de brote de pánico homosexual colectivo.

En Estados Unidos, el primer signo de este mal se hizo evidente el pasado mes de junio cuando, en respuesta a la decisión del Tribunal Supremo de abolir la ley del Estado de Tejas que prohibía las relaciones sexuales privadas entre parejas del mismo sexo, se produjo una inmensa ola de miedo y consternación entre los líderes conservadores del país. Inmediatamente, un ejército de espantados legisladores y gobernantes, incluido el presidente George W. Bush, parapetados tras principios morales y religiosos, anunciaron su intención de añadir una enmienda a la Constitución para asegurarse de que el concepto legal de matrimonio sólo sea aplicable a las uniones entre hombre y mujer.

A los pocos días de esta declaración, el Vaticano hizo público un manifiesto de 12 páginas lanzando una durísima condena de la homosexualidad, como una práctica “que va en contra de la ley moral natural” y recordando a los políticos católicos su obligación de oponerse a cualquier propuesta de estatuto que trate de normalizar las uniones entre estos pervertidos. En múltiples lenguas, el documento aleccionaba con firmeza que la incapacidad de procrear de las parejas gays viola el don más importante que Dios ha otorgado al matrimonio, por lo que apoyar leyes tan dañinas del bien común constituye un acto “gravemente inmoral”. La proclama también afirmaba contundentemente que permitir a parejas homosexuales adoptar niños “significa aprobar la violencia contra estos niños”. (more…)



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