
Sola en la inmensidad de una de esas interminables tumbas, su mente sobrevuela todos los pensamientos inimaginables. Sabe que en cualquier momento le pueden fallar las fuerzas, uno de esos fallos mortales en los que en un segundo, puedes pasar al otro barrio sin ni siquiera darte cuenta. Cada salto, cada saliente puede ser mortal de necesidad. Calcula cada distancia al centÃmetro, no puede haber fallos.
Su mundo poco a poco se desvanece, su mirada lo dice todo. Esta sola, sin nadie que la ayude, sin nadie que la oiga gritar. Las comunicaciones con el exterior fallan, y no puede hacer nada para recuperarlas, solo avanzar. Intentar encontrar una luz entre tanta oscuridad, intentar encontrar ese resquicio de aire puro con el que poder dar esa bocanada de aire limpio y puro que tanto anhela.
Por dentro el miedo la inunda, pero por fuera es una mujer de acero, parece que nada puede hacerle daño, como si fuera de otro mundo, frÃa y calculadora. Pero quien la conoce bien sabe que dista mucho de esa imagen. Es su interior esta plagada de miedo e incertidumbres. De desilusiones y resignación. parece que esta condenada al tipo de vida que lleva, aunque en cierto modo le encanta, pero desearÃa algo más. Esta cansada de tantas aventuras, tantos saltos, tantas balas… Necesita descansar, necesita encontrar a alguien que por una vez, la salve a ella. Necesita por una vez ser la princesa de un cuento, y no la niña guerrera que esta acostumbrada a ser…
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