Este Tokio Game Show está marcado irremediablemente por los sucesos acaecidos en el país nipón en este año que ya parece terminar.
Se han presentado juegos pero el poso final es que tenemos un Japón recuperándose a marchas forzadas para volver a levantar el país, para que el turismo vuelva, para que el auge que tenia este bello país retorne a sus empresas y para nosotros a los videojuegos y a todos sus ciudadanos.
Japón es un país muy particular, la falta de más juegos presentados responde a su particular modo de pensar que todo se va haciendo poco a poco con el tiempo necesario y los videojuegos es algo que lo necesita, muchas empresas ahora mismo no pueden o no quieren gastar recursos en montar geniales tráileres, prefieren centrarse en mejorar el juego poco a poco como las hormigas.
El segundo stick de Nintendo 3DS, Mario Tennis, Fire Emblem , Video 3D y Monster Hunter 4 junto a la salida de PS Vita en Japón para el 17 de Diciembre con Metal Gear Solid Collection, juegos y más juegos para esta gran portátil, el regreso de Final Fantasy X en HD para PS3 y Vita, la batería extra de Vita. Project Draco y Diabolical Pitch para Kinect en Xbox 360. El anuncio de Dead or Alive 5 y algunas cosas más que seguro que se me han olvidado.
El poso final no obstante es que este Tokio Game Show es una feria en cerrado, en silencio, casi entre lloros, entre el esfuerzo por seguir adelante y la mala deriva en el modo de pensar tras sufrir un terremoto, un tsunami y una zona perdida del país para cientos de años por el uso de la energía nuclear.
El pesar ha sido tal que grandes juegos como The Last Guardian no han sido mostrados; Metal Gear Solid Rising no ha sido mostrado, continúan haciéndose poco a poco con el esfuerzo y la inteligencia colectiva, el perseverar japonés, el dar un paso adelante y otro atrás hasta dar con el modo correcto de seguir adelante como una vez oí al gran Yoshinori Ono cuando vino a nuestro país.
Estoy seguro que la industria del videojuego en Japón saldrá adelante, solo hemos de darles tiempo, con este tiempo nos volverán a sorprender como tantas veces lo han hecho antes.
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