Nunca tuve una Dreamcast. Reconozco que por aquella época estaba aún más pendiente de Perfect Dark para mi “vieja” Nintendo 64 y de recabar algo de información de Project Dolphin que de la consola de SEGA. Pero siempre la tuve presente gracias a un par de amigos que la tenían y a las conversiones a arcade.
Con los años, conseguí hacerme con una Dreamcast de segunda mano por un módico precio (y llena de juegos). Disfruté con Sonic Adventure o con Crazy Taxi, entre otros. Shenmue o se segunda parte, Rez, la mayoría de los de Capcom en 2D (Marvel vs Capcom, etc), Soul Calibur y mucho más. Dreamcast es una consola muy grande.
En Pachimon TV ha puesto a la venta una dreamcast portátil (aunque de un tamaño bastante grande), que simula el mando con su pequeña pantalla en el centro. No es un producto oficial SEGA, solo ha salido en Japón y cuesta 38.000 yenes (bastante más de 300 euros con el tipo de cambio actual). Un precio que lo convierte en un lujo teniendo en cuenta que no es complicado encontrar consolas en España de segunda mano. Pero no es lo mismo.
Esta Dreamcast portátil (o portable) es una de esas golosinas que sabes que no debes pero que si encuentras el momento podrías acabar por comprarla, el capricho tonto. No es útil, si económica, e incluso diría que el diseño es feo, sobre todo por los botones, ¿pero acaso el frikismo tiene que guiarse por lo patrones de la lógica?
Apuesto que muy pocos o quizá ninguno la compraremos, pero al menos hemos pasado unos minutos nostálgicos entretenidos curioseando este cacharro.
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