Ahora que está tan en boca de todos el tema de las descargas digitales, en la que se supone que nos vamos alejando de lo fisico, se van quedando en un segundo plano los clásicos rituales de la novedad: el abrir una caja intentando conservar la forma del plástico del embalaje, el respirar ipso-facto esas tintas que pueden trasladarte a nuevos mundos, el memorizar el orden de los embalajes… Nos hemos vuelto tan “consumidores” que hemos perdido esos preparativos a favor de un mercado de ocio rápido, fast-food en toda regla.
¿Recordáis cuando os regalaron vuestra primera consola? ¿Los nervios de la pantalla de inicio? ¿Ese sentimiento de “al fin eres mía”? ¿Esa emoción de un chaval? Yo tampoco me libré de ellos, es más, con el tiempo he acumulado unas cuantas anécdotas de lo que han sido mis primeros minutos con ellas, mis consolas.
Por ejemplo, tengo el curioso ejemplo de la Game Gear, la tochoportátil-devorapilas con pantalla a color de Sega, que sin quererlo ella se convirtió en mi regalo de comunión, allá por 1994. Cual familia que no tiene mucho margen para gastar en una cosa como una comunión, mis padres decidieron realizar el “banquete” en mi casa, con un menú basado en pollos a l’ast y bebidas del distribuidor cercano. Como podéis imaginar, la gama de refrescos no pasaba de las clásicas Coca-cola o Fanta, las cuales llevaban adosada la promoción de aquel entonces – el mundial de Estados Unidos de 1994 – con premios tan jugosos como viajes para asistir al evento o portátiles Game Gear, todos disponibles con solo levantar el tapón de la botella y ver si resultaban premiados. Ante tal oportunidad de fortuna instantánea, mi hermano y yo nos dedicamos a abrir las más de 60 botellas en busca de regalos, y ahí llegó la Game Gear, acompañada de (OH HELL YEAH!) dos posters de la selección española del 94, con Buyo, Hierro, Julio Salinas, Luis Enrique… Es posible que a parte de las bebidas se les perdiera el gas, pero, ¿a qué mereció la pena?
Otra del mismo estilo fue la Nintendo 64, regalo de mis padres por mi 15 cumpleaños, allá por 1999. Coincidió con el día de antes de las vacaciones de navidad de ese año, por lo que al día siguiente, con las ganas de seguir viciando al Mario 64 y al F-1 World Grand Prix, salí antes del colegio para enganchar cuanto antes, con la sorpresa de que al llegar a casa, no había nadie para abrir la puerta ya que me dejé las llaves. Viendo que la situación era insostenible, decidí allanar mi propia casa entrando desde la azotea mediante la casa de mi vecina. Era el plan perfecto, aún teniendo que trepar una parra para llegar a un tejado lleno de musgo (que me dejó la ropa inservible) que haría de nexo con mi azotea. Pero, lástima, al llegar a la meta… la puerta interior de la azotea estaba cerrada por dentro, por lo que tuve que deshacer mi camino por donde vine (más musgo) y esperar como un buen chaval sentado en la puerta principal a que vinieran mis padres… 3 horas después. También – añado – que en la noche de navidad, en pleno vicio del Mario 64, me provoqué un cólico al cenar, mientras jugaba, un bocata de chorizo (de pueblo, del que resbala) con un tazón de leche…
También recuerdo, más recientemente, la recogida de la Wii, dos días antes del lanzamiento oficial, el 6 de diciembre de 2006. Tras el aviso del Fnac Triangle de Barcelona de que podía recoger la reserva, enredé a un amigo para ir a buscarla, con tan mala suerte de que ambos teníamos que trabajar esa tarde a las 2, por lo que íbamos justos de tiempo. Añadirle el hecho de bajar en festivo a Barcelona ciudad en Cercanías Renfe con sus horarios especiales y que aquel día cayó la del pulpo. Se puede decir que sobrevivimos… Con el tiempo justo en casa, pude probarla y tal, y viendo que se me echaba la hora encima, me hice un sandwich para ganar tiempo e ir bien al trabajo… con tan mala suerte de que metí literalmente el sandwich dentro de la consola al cambiar el disco de uno de los juegos que había comprado… Si fuese oficial, seguramente hubiese sido el primer europeo en meter comida en una Wii…
Y vosotros, watakshis, ¿qué tonterías habéis vivido con vuestras consolas de lanzamiento? ¿Os habéis jugado el pellejo por ellas? ¿Se lo habéis hecho jugar a alguien? Comentad, que callaremos vuestros pecados…
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