¿Qué harías si dispusieras de 100 años de juventud? ¿Y si sólo dispusieras de 10 horas antes de morir? Con este planteamiento a priori tan interesante nos atrapa “In Time“, lo último de Andrew Niccol, director entre otras de Gattaca.
En un futuro indeterminado, los humanos no envejecen más allá de los 25 años, pero en cuanto cumplen los mismos disponen de un sólo año de vida. El dinero no existe, el tiempo es la moneda en cualquier clase de transacción, así que la gente trabaja para obtener tiempo de vida. Pero no todo es tan sencillo, las cuotas son cada vez más caras y la gente de los barrios pobres vive “al día”, es decir, levantándose cada mañana con menos de 24 horas de vida.
En esta situación se encuentra el personaje de Justin Timberlake, un joven de 28 años que se ve obligado a trabajarduro día a día para poder vivir. Sus circunstancias cambian cuando consigue discernir una parte de la verdad que afecta a su civilización: los estratos superiores de la sociedad disponen de eones de tiempo, hasta tal punto que hay gente que es inmortal, mientras que en los suburbios todos los días mueren personas. Este aspecto de la trama, donde se puede ver una crítica al modelo económico y al reparto de la riqueza, me pareció muy bueno, pero poco a poco se diluye.
Y es que la película que empieza implicando mucho al espectador, llegando a trasladarnos la urgencia por conseguir más tiempo, y haciéndonos reflexionar sobre cuestiones morales como si la inmortalidad está justificada si se cimienta en la muerte de otros, poco a poco se desvincula de esta trayectoria y se convierte en una película de acción estándar. La película está bien contada en ambas partes (aunque me quedo con el primer tercio de la cinta, mucho más reflexivo), pero hay aspectos un tanto absurdos o que no se sostienen de ninguna manera, como las escenas de humor barato, que consiguieron de todo menos hacerme reír. Persecuciones, coches, tiros y peleas imperan en esta segunda etapa de la película, y aunque me mantiene atento en la sala hasta su final (que remonta un poco la caída que se sufre en torno a la mitad de la proyección), me hace pensar dónde fue aquella primera parte donde todo era mucho menos superficial.
En cuanto al reparto, todo el peso recae sobre Timberlake, ya que la co-protagonista (Amanda Seyfreid) no veo que se sostenga por sí sola en la película, excepto en dos o tres momentos. Los villanos y personajes secundarios son bastante artificiales en su actuación.
En definitiva, In Time representa un planteamiento moral y argumental muy bueno, que decae para ceder el terreno a la acción absoluta, para volver al final a una nueva reflexión, esta vez menor que al principio de la película. Si bien creo que se podía haber hecho mejor, es una película que se deja ver y que no llega a aburrir en ningún momento, si exceptuamos un pequeño lapso en la mitad de la cinta.
Pingback: Bitacoras.com