Hace un par de días se conocieron las nominaciones para la gala de los Oscar 2012 y The Artist recibió diez, incluyendo la de mejor película, mejor director y mejor actor, entre otras. Lo primero que hay que destacar de The Artist es la valentía de realizar una película muda y en blanco y negro en un momento en el que lo digital y el 3D son los principales reclamos de la cartelera. Pero, ¿tan buena es? En pocas palabras sí, The Artist es sin duda merecedora de todas las nominaciones y de todo este revuelo, veamos porque.
Hollywood, 1927. George Valentin es una gran estrella del cine mudo a quien la vida le sonríe. Pero, con la llegada del cine sonoro, su carrera corre peligro de quedar sepultada en el olvido. Por su parte, la joven actriz Peppy Miller, que empezó como extra al lado de Valentin, se convierte en una estrella del cine sonoro.
Ya en sus primeros compases nos transporta años atrás, con sus maravillosos créditos iniciales y su formato en 4:3. La primera escena con George Valentin viendo una de sus películas en el cine termina por ubicarnos en otra época. El principal objetivo de la película logrado en menos de cinco minutos, el siguiente objetivo es más ambicioso, lograr que el espectador mantenga la atención y el interés sin el uso de la palabra.

Como gran momento de la película, destaca sobre cualquier otro la pesadilla sonora de George Valentin, en la que oye risas de mujeres y golpes mientras el se mantiene sin voz. Como elementos negativos, se podría decir que en cuanto al guión peca de poco ambiciosa, es una historia que ya conocemos y en mi opinión al final se alarga un poco mas de la cuenta, detalle menor si lo compensas con esa calidad de imagen y de sonido. Seria injusto hablar de The Artist sin destacar el papel que desempeña el perro, magistral (podéis seguirlo en twiter: https://twitter.com/#!/Uggie_TheArtist ).
En definitiva, The Artist deja a un lado la palabra para maravillarnos con el poder de la imagen. Es sin duda una de las mejores películas del año y una imprescindible para los amantes del cine clásico.
Un regalo para vista
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