“Me he reído tanto que me he hecho pis en la mano de mi novia” Ernst Lubitsch no pudo evitar soltar una carcajada al leer semejante valoración sobre Ninotchka en su preestreno, y no es para menos. A su magnífica dirección hay que sumar un guión firmado por Charles Brackett y Billy Wilder, las risas están garantizadas.
Los camaradas Iranoff, Buljanoff y Kopalski han sido enviados a París para obtener dinero para el Gobierno ruso mediante la venta de las joyas confiscadas a la gran duquesa Swana, que vive en la capital francesa. Los tres camaradas se instalan en un hotel de lujo mientras los tribunales franceses deciden quién es el verdadero propietario de las joyas. El Gobierno ruso envía a Nina ‘Ninotchka’ Ivanovna Yakushova a arreglar las cosas.
En la película veremos como poco a poco Ninotchka, interpretada por Greta Garbo, sucumbe a los encantos del sistema capitalista, tan criticado por ella misma al inicio de la cinta. El principal responsable de esto es el conde D’Agoult, interpretado por Melvyn Douglas, que con su galantería logrará que la fría Ninotchka sucumba bajo sus encantos.
Y es de lo más normal, viendo el guión que Wilder y Brackett habían preparado. Las primeras escenas en las que los dos protagonistas coquetean no tienen desperdicio, surge una química especial entre la frialdad de Ninotchka y la insistencia del conde D’Agoult. Quizás esos primeros encuentros tengan los momentos más brillantes del guión y los que más sonrisas nos sacarán. El momento más significativo de la cinta sucede cuando Ninotchka rie a carcajadas, escena que se utilizó para promocionar la misma película (¡Garbo rie! era el eslogan de la película).

Destacaría también, que con un elemento tan simple como un sombrero, nos muestran la “aceptación” definitiva de Ninotchka al sistema capitalista, un simple gesto como ese sirve para mostrar un momento tan importante en la película. El “toque Lubitsch” se deja ver y de que manera durante toda la cinta. Aquí un ejemplo de una conversación cuando Ninotchka llega al hotel:
Mozo: ¿Me dará sus maletas señora?
Ninotchka: ¿Para qué?
Camarada Vulchanov: Es un mozo, quiere llevártelas.
Ninotcka: ¿Por qué?, ¿por qué ha de llevar lo que es de otro?
Mozo: Pues porque es mi oficio, señora.
Ninotcka: Eso no es un oficio, es una injusticia social.
Mozo: Depende de la propina.
Ninotchka tiene en su guión su principal arma para hacernos reir, y no nos defraudará en ningún momento, da gusto ver una comedia romántica con unos diálogos tan elegantes e insinuantes, sin caer en lo estúpido como estamos acostumbrados hoy en día. Si a ese guión le sumas que Greta Garbo y Melvyn Douglas lo bordan, queda como resultado una película tan redonda y divertida como Ninotchka.
Título Original: Ninotchka
Fecha Estreno: 1939
Director: Ernst Lubitsch
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