Edgar Allan Poe fue uno de los grandísimos poetas del s.XIX. Sus relatos, llenos de fantasía y de terror, apelaban a los temores más profundos del alma humana ¿Quién no ha leído o oído recitar alguna vez el archiconocido poema de El Cuervo? Pero, ¿cómo era la persona detrás del personaje? ¿Quién escribía esos estremecedores relatos que leían miles de personas en los periódicos del Baltimore de la época?
En eso se basa la apuesta de El Enigma del Cuervo, en relatar lo que podría haber pasado en los últimos días de la agitada vida del escritor y poeta. La propuesta es bien sencilla: hay un asesino suelto en Baltimore que reproduce en sus crímenes fragmentos de la obra de Edgar Allan Poe. La policía implica al escritor debido a la obvia relación entre él y el asesino.
Tenemos así un thriller policial ambientado en la obra de Poe repasando relatos como El Péndulo, Los Crímenes de la Calle Morgue o La Máscara Roja mientras hace un retrato, muy edulcorado eso sí, del genial escritor. Sin embargo, allí donde la obra de Poe es sutil y sugerente, jugando con los miedos que crea el propio lector, la película peca de ser demasiado explícita, sangrienta a veces. Tal vez en otro caso, sin estar hablando de uno de los maestros del suspense escrito, habría sido más adecuada esta aproximación, pero Egard Alan Poe pide a gritos la sombra, el grito y la figura emborronada, no la sangre y las mutilaciones salpicando la pantalla.
Tampoco hay demasiado acierto a la hora de retratar al atormentado escritor. Aparecen ciertos aspectos de su conducta, como el alcoholismo, la drogadicción y su temperamento inestable, lo mal que le caía a la gente y se recrea con total fidelidad el estado en el que lo encontraron el día de su muerte. Sin embargo, se ha eliminado ese punto de locura que tenía el poeta. Lo han “civilizado” por así decirlo, eliminando parte de su salvajismo innato. El recuerdo que te queda es el de un borrachuzo enamorado, pero no el de una persona furiosa, condenada a la soledad precisamente por ese caracter. De alguna forma, John Cusack ha suavizado al personaje para hacerlo más accesible, más agradable, incluso a veces humorístico.
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