
El otro día me fui de compras con los colegas. Ojo, No, no íbamos a comprar ropa ni zapatos… nos íbamos a nuestra ruta habitual de visitas “frikis” sin descanso por grandes almacenes, centros comerciales o pequeños comercios, sobretodo a sus departamentos de videojuegos e informática, cine y juegos de tablero. También pasamos por tiendas especializadas; ya sabes, esas que tanto les da vender un cómic acabado de salir de la editorial como un póster clásico de la época sin abrir ni arrugar de Star Trek II: La Ira de Khan; simplemente venderte una camiseta de Los Vengadores o esa figurita de 30cm sobre Gundam que tanto te atrae cada vez que pasas ante el escaparate.
Esta vez mis ojos se pararon en un punto recóndito. Una esquina en la que se entreveía un pequeño bulto. Un simple paquete de 20cm que solo contenía un cubilete y un par de dados. Si, era un juego de mesa… mejor dicho, un juego de dados, y no era otro que el llamado “Dados Zombies”.
Y si, el paquete solo era eso. Un cubilete de cartón con 13 dados de plástico y las normas para jugar en un pequeño papel impreso. Mis amigos se mofaron, pero yo solo al ver aquel paquete con esa ilustración me quedé enamorado (y eso que hacia mucho tiempo que eso de los juegos de mesa no era lo mío).
Pues señoras y señores, tras probarlo (varias veces y durante bastantes días), puedo decir que es la más grandiosa compra que he podido hacer nunca.
Un juego fácil, no muy largo y apto para todo el mundo (y todas las edades) y sobretodo divertidisimo. Tan divertido que mis colegas han comprado también el juego y se han tragado todas sus mofas del día que lo adquirí yo.
El juego es muy simple. Pueden jugar de dos hasta tantas personas como se quiera (tampoco me seáis bestias y no juguéis mas de diez personas a la vez… que os conozco). Es un juego por turnos de lanzar dados. No es un juego de rol ni nada similar. Es un juego de fortuna, aquí se lanzan los dados y si la suerte acompaña, se gana.