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RV3
30 jul 2012
batman arkham asylum

Batman Arkham Asylum el retrato de la locura

Un análisis de la novela gráfica de Batman Arkham Asylum, de Grant Morrison y Dave McKean

Las profundidades de la locura

En Arkham Asylum vemos cómo el Joker se hace con el control de Arkham el día 1 de abril, el Día de los Inocentes para los países de habla inglesa. Su única petición: que venga Batman.

Desde el primer trazo vemos que no estamos ante un comic de Batman normal. Grotesco y exagerado, incluido el propio Batman, que la mayoría de las veces es una silueta caótica, confundida y rabiosa. El Joker tiene unas facciones demoniacas, exageradas, con un maquillaje no definido y una mirada demente.

El objetivo del Joker es que Batman se adentre en el interior de Arkham, enfrentándose a la evidencia más terrible de todas: que no es tan diferente de los criminales que ha encerrado. La confusión del Cruzado Enmascarado se hace patente a lo largo de toda la historia, explorando su trauma de infancia y la obsesión de ponerse el traje de Batman, hasta que la personalidad de Bruce Wayne deja de existir, devorada por el murciélago.

Batman Arkham Asylum

Pero no sólo estamos ante una historia de Batman, sino del Joker. Es un replanteamiento del némesis de Batman, desdibujando las líneas entre el payaso y el homicida, buceando en su psique única. Ya no es un asesino implacable o un criminal delirante, es una personalidad en contínua adaptación. Es la sublimación retorcida del superhombre de Nietzsche, el individuo que no se somete a norma alguna ya que es él mismo, poseedor de un sistema de valores superior, el que dicta sus propias leyes. Una persona que no ignora sus impulsos, pero que sabe controlarlos. Pero a su vez es un sujeto frágil y caótico, en eterno cambio, ya que busca siempre encajar con el entorno y su personalidad cambia dependiendo del contexto.

A medida que Batman se adentra en las profundidades de Arkham y va encontrándose a algunos de sus enemigos, como Clayface o El Sombrerero Loco, se va haciendo cada vez más patente que el propio Batman es un perturbado. No ha superado la muerte de sus padres y su obsesión por combatir el crimen es equiparable a la que pueda sentir el mismo Joker por asesinar. Más aún, Batman también encarna al superhombre de Nietzsche, ya que él también actúa al margen de las leyes, colocándose por encima de ellas mientras hace lo que él cree que es lo correcto. Joker y Batman son cara y cruz de la misma moneda.

Como Alicia en el País de las Maravillas, cuento que está presente constantemente en el comic, Batman profundiza cada vez más en sus miedos e inquietudes mientras nosotros le acompañamos de manos del segundo relato de la novela gráfica: la historia de Amadeus Arkham, el fundador de la institución mental.

El metalenguaje de Arkham Asylum

Paralela al descenso de Batman al interior de la oscuridad de su mente, tenemos la historia de Amadeus Arkham adentrándose en la oscuridad de su propia locura. Arkham Asylum es también la historia del fundador del sanatorio, de la trágica demencia de su madre y el brutal asesinato de su mujer e hija. Este momento es el punto de inflexión que provoca que Amadeus sea recluido en su propia institución y, en su locura, profetice la llegada del murciélago.

Su historia se intercala con la del propio Batman, mostrando las sombras de ambos personajes y destacando sus paralelismos. Pero ahí donde Batman, aunque fuera de la ley, conserva un código moral, Amadeus se corrompe. En el momento de más confusión de la novela gráfica ambas historias se funden y es Amadeus Arkham el que pone voz a los pensamientos y actos de Batman. ¿Está Batman perdiendo la cordura o acaso siempre ha estado loco? ¿Todo lo que ha ocurrido es fruto de la imaginación de un demente, recluido dentro de los muros de Arkham?

Batman Arkham Asylum

Pero la caída de Amadeus Arkham es el resurgir del Caballero Oscuro del pozo de la locura. De un Batman destruido renace un Batman más consciente de sus debilidades, pero reforzado en sus convicciones. Sin embargo, Amadeus es consumido por los horrores de su desquiciada mente y su legado perdurará hasta ser la clave del final de la novela gráfica.

Con las últimas viñetas de Dos Caras, reafirmándose a sí mismo en la demencia de su dualidad, vemos el símbolo de que no hay cambios posibles, por mucho que creamos que existen. Es el gesto de que, aunque parezca que la crisis de Batman ha pasado, esta volverá tarde o temprano porque es parte de él mismo. Todos están locos y Batman, en el fondo, teme ir a Arkham porque sabe que encaja en ese lugar de locura.


Jose Manuel Bringas Autor:

30 años siendo adicto al cine, las series de TV, los libros y los videojuegos. Creo firmemente que el gato de Schrödinger está vivo y que Shenmue 3 no existe, son los padres.

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