Es uno de los comics, aunque sería más apropiado llamarla novela gráfica, más famosos de Batman. Una obra única, tanto por su temática como por la elección del dibujo y, sobre todo, por las nuevas perspectivas con las que se enfoca a Batman y El Joker. Hablo, como no, de Arkham Asylum, de Grant Morrison y Dave McKean.
Entre 1986 y 1989 el personaje de Batman dio un vuelco importantísimo. Siempre había sido un personaje crucial dentro del universo DC, pero fue en estos años que tres nombres propios catapultaron la notoriedad del personaje y lo despojaron del halo chic que adquirió después de su serie de TV durante los años 60. Hablo, como no, de Frank Miller, Grant Morrison y Tim Burton.
Si Frank Miller nos mostró un Batman anciano y atormentado en “El Regreso del Caballero Oscuro” y reescribió los orígenes del personaje en “Año 1”, recuperando la esencia de novela negra de los primeros años de Batman, y Tim Burton adaptó al personaje en esta línea, dándolo a conocer en la gran pantalla, es Grant Morrison el que muestra al Mejor Detective del Mundo como un reflejo de los asesinos y dementes contra los que combate.
Arkham Asylum es una obra maestra de la locura. Arkham es la institución mental a la que van la gran mayoría de enemigos contra los que Batman combate: Joker, Enigma, Dos Caras… El nombre de Arkham procede de la obra de terror cósmico de H.P Lovecraft, una ciudad en la que suceden muchos de los relatos del autor estadounidense y en cuya universidad se presupone que hay un ejemplar del Necronomicon. El mismo nombre de Arkham evoca la locura que se desencadena al abrir el libro de loco Abdul Alhazred. Es un lugar maldito, hogar de moradores malditos.
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