Análisis Fable The Journey apra Xbox 360 y Kinect.
Probablemente nadie le perdonará nunca a Lionhead Studios que haya usado Fable para hacer un juego de Kinect. Y eso es lo peor del asunto, que no se sea capaz de disociar y aceptar que se hagan cosas nuevas con una franquicia, sobre todo cuando se tiene el respeto de no meter la coletilla “4”, sino hacer un spin off.
Fable The Journey tiene se asienta en dos pilares. En un lado tenemos Kinect, que ofrece una nueva forma de interactuar con la saga Fable y que propone un par de ideas muy interesantes. Por otro lado está el interés del estudio en crear una historia con mucho más peso que en anteriores juegos de la saga.
Todo se deriva de la ausencia de libertad para que el jugador haga lo que quieras. No podemos explorar libremente los escenarios, no podemos casarnos y tener hijos en una casa de Bowerstone, o irnos de pilinguis en un puerto lejano. No podemos coger misiones secundarias y perdernos un rato por ahí, sino que ahora todo está mucho más controlado.
Por un lado, esto es necesario por el tipo de control. Sería inabarcable un juego de exporación manejado exclusivamente con Kinect, así que se ha simplificado este punto.
Habrá niveles que jugaremos conduciendo la carreta de la que tira Seren, nuestra yegua. Aquí tendremos que poner a prueba nuestras habilidades de conducción, llevando las riendas de la carreta. Tendremos que restallar las riendas para aumentar la velovidad de la carreta (siempre teniendo cuidado del terreno sobre el que estamos), frenar cuando veamos algo interesante en el camino para explorar, hacer que Seren sprinte…
También habrá momentos de persecuciones en los que sólo nos tendremos que preocupar de guiar a la carreta, no de la velocidad, y momentos en los que lucharemos contra enemigos montados.
Y es que el combate de Fable The Journey resulta una experiencia de lo más satisfactoria, siempre que nos tomemos el tiempo que hace falta para calibrar Kinect y no ponernos a jugar a lo loco.