- Jotas
- 04 julio 2009
- 20:44 pm
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- Aventuras
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Londres es una ciudad grande, una de las más grandes que he estado, pero no solo en lo que ha kilometros de superficie se refiere. Todo allí en grande, sus calles, sus musicales, sus museos, sus conciertos, sus espectáculos… Vivir en una ciudad así tiene que ser agotador, pero disfrutarla durante un corto periodo de tiempo, te deja con ganas de más, mucho más.
Por suerte el estar una semana en el mismo centro de Londres nos dio muchas posibilidades de movernos por toda la ciudad, haciendo gala de nuestro friquismo, por la música y los conciertos que alli se daban en esa semana. Pero quizás esos espectáculos fueron la guinda final a un pastel que difícilmente se me olvidara. Los paseos por el parque cerca de Buckingham Palace, los cambios de guardas, las larga avenidas hasta Trafalgar Square, sus fuentes e incluso, los patos de sus fuentes. Todo era nuevo, pero familiar a la vez, escenarios de miles y miles de películas durante años, por los que ahora paseaba como si fuera mi casa.
Multitud de españoles, que daban la sensación de que había viajado a Madrid o Barcelona, en vez de a la capital inglesa. Gente muy educada y correcta, por l que nosotros destacábamos por nuestro natural tono de voz, más alto que el de la mayoría de todo los ingleses. Por momento y casi sin darnos cuenta, la gente nos miraba, haciendo que tuviéramos la sensación de ser una de esas canis que berrean en el autobús de vuelta casa aqui en España (salvando las distancias, claro).
Museos: La parte cultural
Pero sin lugar a dudas una de las cosas que más destacan de Londres, es que todos sus museos eran de entrada gratuita, cosa que por otra parte es normal, ya que la mayoría de objetos son ‘tomados prestados’ de otras civilizaciones, que ahora después de cientos de años, reclaman lo que es suyo. Uno d los primeros que visitamos fue el Madame Tussau, a.k.a. museo de cera de Londres. Una genial exposición de celebridades, a cada cual más realista que la anterior, y de visita obligada para toda fan de la cultura pop moderna. En la foto la indiferente Christina Aguilera, aunque por supuesto yo tengo la propia con Britney Spears, pero tampoco era plan de atosigar aquí al personal. Una de cal y otra de arena.
El British Museum fue otro que me dejo con la boca abierta, una recopilación alucinante de objetos de todas las culturas del mundo. Por una parte me pareció alucinante, pero por otra, al ver tantísima cantidad de cosas, me pareció un despropósito que un museo ingles tenga todo ese material. Soy de los partidarios de que devuelvan todos los objetos y piedras a sus respectivos dueños. El día que yo vaya a Egipto, quiero ver cosas de la cultura egipcia, no que un guía me diga ‘ves es templo … bueno pues la mitad está en Londres”.
Y por último la National Galley, que no carente de intereses, resulto un visita larga y aburrida, no por el contenido si no por las formas. Por el cansancio acumulado y el agotamiento, hubiera sido mejor que la visitáramos el primer día, dejarlo para uno de los últimos suponía que, una de dos, o eren un apasionado de la pintura y el arte, o morirías en uno de los sillones de una de las inmensas salas de la galería. Yo por mi parte me fui directamente a mis preferidos, impresionista, puntillistas, VanGogh y alguno que otro más. Recorrerse la National Gallery completa, en aquello momentos pudiera haber supuesto mi muerte.
Edificios: El lenguaje de Londres
Quien no ha visto el London Eye, o el parlamento británico. De todas esas infraestructuras poco voy a comentar, por que están más que vistas ya, los paseos por la noche al lado del río Támesis, se hicieron interminables de una punta a otro, el frió no hizo mella a todos, y la lluvia que caía en pleno junio hizo que clamara al cielo por olvidarme un chaquetón. Pero todo ello queda en segundo plano cuando las luces se encienden y todo se refleja en el río. La ciudad toma otra forma, tomo otro color y otro lenguaje, parece un paraje idílico y hasta los edificios de empresas que por el día son sede de miles de trabajadores, por la noche toman una forma distinta y se convierten en arquitecturas destacables como el más antiguo de los teatros.
La parte lúdica : los musicales
En Londres tienen una fijación muy extraña por los musicales, todos y cada uno de ellos con su propio teatro donde hacer 2 o incluso 3 funciones al día. Grease, el rey león, sister act, prisicila y así miles y miles de musicales se dan cita en la capital. Cada uno de ellos ni siquiera hacer falta buscarlos, te los vas encontrando conforme vas andando por el centro y sus barrios. Una pena que el no nos diera tiempo , o mejor dicho, no nos llegara la pasta para ver uno de los musicales, pero para la próxima es algo que esta en mi lista de prioridades.
En definitiva tengo ganas de volver, es una ciudad con algo especial, ya sea por el clima o por la gente tan inmensamente diferente que te encuentras por la calle. Una ciudad muy cara, y muy complicada para vivir un día a día, pero seguro que la parte de las afueras, con sus típicas casas inglesas son toda una monada. La próxima vez que vaya tengo ganas de recorrer un poco mas Inglaterra. Total, a día de hoy, y con dos escasas horas de vuelo, Londres esta a la misma distancia que Malaga. O incluso menos.






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